incuentenario
1951-2001
Celebraciones
HIMNO DEL COLEGIO SANTA MARÍA
Madre de amor, reina de paz
escúchanos este cantar (bis).
Sois Madre, el faro de luz
que por la senda de la vida
nos conducís hasta arribar
a un ideal de santidad.
Queremos, oh Madre, por Ti esforzarnos
en estudio serio y fiel sumisión
poder distinguirnos, siempre en tu servicio
como colegiadas de Hijas de Jesús
Colegio querido que en mi formación
me das la semilla de un mundo mejor
y ser en el mundo antorcha de Cristo
que lleve a las almas la luz y el calor.

Una celebración por todo lo alto 22/10/2001
El colegio Jesuitinas intenta reunir a seis mil antiguos alumnos para compartir el cincuenta aniversario del centro
GENOVEVA MARTÍN
A falta
de terminar el recuento, la primera estimación apunta a que son más de seis mil
las ilicitanas e ilicitanos cuyos recuerdos de infancia y juventud comparten el
mismo escenario, un laberinto de pistas, pabellones, patios y huertos de
palmeras. El lugar no es otro que el Colegio Santa María, de la congregación de
las Hijas de Jesús, una denominación que ha sido simplificada por los ciudadanos
y que todos conocen como las Jesuitinas. Pues el centro acaba de cumplir
cincuenta años y se prepara para celebrar a lo grande el acontecimiento.
Los primeros días de septiembre de 1951 llegaban a la ciudad siete monjas de la congregación de las Hijas de Jesús, la mayoría de ellas desde Castilla. Su meta era conseguir poner en marcha en el plazo de un mes un colegio infantil, de primaria y de secundaria. Les esperaba el Huerto de la Barrera, una casa burguesa de dos plantas, la de la Condesa de Luna, y mucho trabajo.
Cincuenta años más tarde, la actual directora del centro educativo, Francisca Moreno, entre risas, echa al traste una de las afirmaciones más difundidas en la ciudad relacionada con el establecimiento del colegio: «La congregación compró la casa y el huerto. No fue un regalo, aunque tuvimos la suerte de contar con la ayuda y la colaboración de muchos ilicitanos». Precisamente, una vecina de Elche, Rosa Salmerón, que había estudiada en Almería, en otro colegio de las Jesuitinas, fue determinante para la instalación del centro ilicitano. «Esta señora, cuyo marido era funcionario de los juzgados, informó de la gran necesidad que tenía Elche de contar con un colegio de las características de los nuestros». Dicho y hecho. Corrían los primeros días del mes de octubre de 1951 cuando 226 alumnos de infantil y primaria, y 31 de secundaria pisaban por primera vez los portales de la casa de la Condesa de Luna, ya transformada en centro educativo. Los niños y las niñas compartían pupitre hasta la celebración de la primera comunión, a los siete años. Luego, los chicos «iban a los Salesianos», cuenta la directora.
El colegio era de pago, lo que en tiempo de escasez restringía bastante las posibilidades de ingreso de los más desfavorecidos. En contrapartida, las monjas Jesuitinas, las siete que trabajaban de día, ofrecían clases nocturnas a «las obreras de las fábricas para que sacaran los estudios primarios». Desde finales de la década de los setenta del siglo pasado, el centro goza de un concierto pleno y es totalmente mixto.
La construcción del primer pabellón fue en 1956. Ya eran 456 los alumnos. A final de la primera década su número alcanzaba los 613 y en la actualidad son 1.260 los matriculados.
Cincuenta años después de su apertura, el colegio prepara una semana grande de celebraciones. Varias comisiones trabajan desde hace meses para que sea un éxito. Se pretende que los antiguos profesores y alumnos se reencuentren y participen activamente en el aniversario que, como señala la directora, tiene grandes connotaciones afectivas por los recuerdos compartidos. Un primer estudio cifra en más de seis mil los estudiantes que han pasado por el centro en cinco décadas. Todos están invitados. Habrá cenas y comidas de confraternidad. Los actos se concentrarán entre los días 4 y 8 de diciembre, para la fiesta de la Inmaculada
Reunión de antiguos alumnos en el cincuentenario de las Jesuitinas 08/11/2001
G. ORTS
El colegio de las Jesuitinas se apresta a celebrar el 50 Aniversario de su implantación en Elche, con una serie de actos que alcanzarán su principal relevancia del 4 al 8 de diciembre, en sendas galas que tendrán por marco el escenario del Gran Teatro, con reconocimientos y homenajes al tiempo que actuaciones de diversas corales.
Homenajes que alcanzarán el día 4 a la gente e instituciones que ayudaron al asentamiento en Elche de las Jesuitinas, entre las que se encontraba el ayuntamiento. Para el día 5 se proyecta la actuación de Coral Illicitana y Coral Cantors, así como los pertinentes homenajes a antiguas alumnas. También está prevista una misa en la Basílica de Santa María, que será presidida por el Obispo de la Diócesis.
Del mismo modo, la comisión del Cincuentenario ha previsto para el día 6 actividades deportivas, rezo del Angelus, exposición de fotos y objetos significativos de la historia del centro, y una comiuda para antiguos alumnos y alumnas. El 7 se celebrará una cena para los amigos y familias del colegio.
Todos los que desen acudir deben abonar el ticket ingresándolo en la CAM antes del próximo día 28.
Recuerdos y agradecimientos 04/12/2001
MARIA ASENCIO ANTON
Quiero agradecer públicamente a la Directora del Colegio Jesuitinas, Madre Francisca Moreno, y a la comunidad, su invitación al acto de celebración del cincuentenario de la creación del Colegio Santa María de Elche.
Para mí este colegio encierra muchos recuerdos y episodios de mi vida. Mi padre, Alberto Asencio Gonzálvez, que tanto hizo por el Misteri y por su pueblo, colaboró todo cuanto estuvo en su mano para que las Jesuitinas pudieran tener este magnífico centro del que todos estamos tan orgullosos.
Recuerdo que por aquel entonces, en el año 1950-51, vino la Madre General a Elche. Estuvo varios días en casa, mientras se tramitaban los asuntos relacionados con la instalación del centro.
También me unió una gran amistad con la primera Superiora que estuvo en el colegio, Madre Josefa Ortíz, así como con la Madre Gervasia Fuentes y otras de la comunidad.
Me satisface enormemente haber tenido a mis cuatro hijas estudiando en él, donde recibieron amor y muy buena formación.
Por todo ello mi más sincero agradecimiento y felicitación